EL REINO DE DIOS Y SU JUSTICIA

“La justicia de Dios es el antídoto para la sanidad de las naciones”. Miler Montoya

¿Porqué poca gente conoce la justicia de Dios?

“Si bien todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia; y caímos todos nosotros como la hoja, y nuestras maldades nos llevaron como viento”. Isaías 64:6

La justicia del hombre está corrompida, dañada, inmoral, resquebrajada, pervertida, viciosa, podrida, degenerada, maliciosa, descompuesta. Si hay algo en lo que nunca debemos poner nuestra confianza es en la justicia del hombre. Más sin embargo, pareciera que las naciones pusieran toda su confianza en ella. El problema no está en la justicia en sí, sino en la justicia del hombre.

Todos los años las naciones democráticas celebran elecciones presidenciales. Los candidatos mientras están de campaña son una lluvia de promesas que llenan de esperanza a los pueblos. Al ganar el presidente electo, se derrumban las fuentes de esperanza creadas en campaña, al ver la imposibilidad de los candidatos de ofrecerle un futuro mejor, una mejor vida o aunque sea cumplir 1/3 de sus promesas. Esto es un ciclo interminable. Esto sin mencionar los escándalos de corrupción, robos, mala administración, inmoralidades, favoritismo y parcialidades. Las naciones están cansadas de la injusticia.

Detrás de todo esto hay un “corazón de hombre” sumergido en la iniquidad. La raíz de la injusticia se llama: iniquidad. Mientras el corazón del hombre no resuelva el problema de la iniquidad, la “justicia del hombre” será un atropello.

“Así ha dicho el SEÑOR: “Maldito el hombre que confía en el hombre, que se apoya en lo humano y cuyo corazón se aparta del SEÑOR”. Jeremías 17:5

Las ciudades en Estados Unidos están agitas. El dolor y el enojo por la muerte injusta de George Floyd, parece que les ha echo olvidar el peligro de la pandemia. Esto fue la gota que derramó el vaso, por muchas cosas acumuladas. La pandemia en cierto modo a tomado toda la atención y se han perdido el enfoque a otros problemas y situaciones. Más todo esto ha sacado cinco problemas que tenemos que resolver:

1. Un problema espiritual

2. Un problema del corazón

3. Un batalla de ignorancia

4. Un problema de cultural

5. Un problema de Odio

¿QUE ES LA JUSTICIA DE DIOS?

“Justicia y juicio son el cimiento de tu trono; Misericordia y verdad van delante de tu rostro”. Salmos 89:14

Se define justicia como la virtud que inclina a dar a cada uno lo que le pertenece o lo que le corresponde. También se puede definir Lo que debe hacerse según el derecho. Algunas palabras que podrían funcionar como paralelas a la justicia serían: ecuanimidad, equidad, honradez, imparcialidad, neutralidad, rectitud, honestidad, jurisprudencia, ley.

La justicia de Dios es el atributo de Dios que recompensa al hombre según su obra y designios del corazón; sin añadir o quitar. En la balanza de Dios no solo se pesan las obras, también se pesan los corazones (pensamientos, sentimiento y voluntad).

“El que establece el reino (gobierno) de Dios inmediatamente tiene que establecer su justicia. El reino de Dios y su justicia son inseparables”. Miler Montoya

Bíblicamente la justicia de Dios es el cimiento de su trono. Es el fundamento del reino y el sistema de gobierno del cielo. La justicia de Dios es limpia, recta, incorruptible, eterna, imparcial, misericordiosa, integra y perfecta.

Si hay algo que debemos de estar claro es que Dios juzgará a los pueblos con su justicia. Muchos escaparan de la justicia del hombre pero nadie se escapara de la justicia de Dios. Dios no solo es Justo, Dios es Juez.

LA JUSTICIA TIENE QUE SER BUSCADA

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Mateo 6:33

La palabra buscas que aparece en este verso viene del griego “zeteo” que quiere decir intentar localizar, conseguir en orden de encontrar. Cuando hablamos de buscar no nada nos referimos a buscar algo que no tenemos, sino a desarrollar o intensificar una relación con algo que ya tenemos. En cuanto al reino de Dios y su justicia es necesario buscarlo intencionalmente en orden de encontrar y desarrollar.

Si los pueblos entendieran la voluntad de Dios para el mundo, se volvieran a Él. La justicia de Dios tuvo que castigar al hombre, porque “castigo” era lo que el hombre merecía. Más entró en vigor la gracia, el amor y la misericordia de Dios. Dios mismo condenó al hombre en si mismo, haciéndose hombre y llevando su castigo. Se hizo hombre y cargó el pecado de todos los hombres. El Justo, tomó el lugar de los injustos para hacerlos justos. Por este acto ningún hombre debería perderse. Más aún con todo esto, muchos le dan la espalda a Dios. Por eso, el que no cree ya ha sido condenado. Si alguien te ofrece la liberta y tu decides no recibirla, automáticamente te condenas con tu propia condena. No hay peor preso, sino el que no quiere salir de la prisión.

La justicia de Dios tiene que ser buscada. Dios nos manda a buscar el reino y su justicia. Ojalá este mensaje lo leyeran los gobernantes, los presidentes y legisladores de las naciones. Porque mientras puedan buscar miles de remedios, la nación que adopte o se acerque al reino de Dios y su justicia prosperará. Hay cinco pasos para buscar la justicia de Dios:

Arrepentimiento: se trata de tirar conceptos y abrazar el de Dios. Con nuestras fuerzas nadie se declara Justo delante de Dios. Por gracia aceptamos el regalo de su justicia y nos hace Justo a los que creen. Es una cuestión de cambio de mentalidad que te lleva a vivir una vida y alcanzar una nueva (eterna).

Conocerla: hay que estudiarla, entenderla y descodificarla. Si conoces la justicia de Dios, se establecerá un nuevo orden de valores en tu vida. Ya no caminarás con los parámetros corruptos del mundo sino con los del reino de Dios.

Vivirla: la experiencia con la justicia de Dios a nivel personal te da autoridad moral a nivel público y autoridad espiritual. Los hijos de Esceva fueron humillados porque querían imitar a Pablo, más en el reino no vale la imitación. Lo que vale es conocer a Cristo (el reino) y su justicia íntimamente. Vivir en justicia es mejor que solo hablarla.

Verbalizarla: debe de ser expresada, enseñada, hablada, proclamada y manifestada. Una vez se vive se debe de hablar y enseñar a nuestras generaciones. La justicia de Dios debe de ser proclamadas en las casas, en las ciudades, en las calles, en las plazas, en las naciones.

Implantarla con una mentalidad de reino: esto quiere decir establecerla en nuestro círculo de influencia o puesto de gobierno. Muchos confunde la justicia de Dios con parámetros y reglamentos religiosos. A la hora de establecer la justicia de Dios tiene que ser establecida para los parámetros de la gracia de Dios y con una mentalidad de reino.

“Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. Hebreos 4:16

Por Cristo nos acercamos con confianza al trono de la gracia. El trono representa toda la autoridad de Dios como Juez Soberano del Universo. Por Cristo, justicia nuestra, encontramos misericordia, gracia y perdón proveniente del trono de la gracia.

Los pueblos y las naciones están cansados de la corrupción de los gobiernos y claman por justicia social. Una equidad, igualdad de derecho y oportunidades sin importar el estatus, la raza, el color y las edades. La justicia no tiene color de piel, es la misma regla para todo el mundo. Pero esto solo lo vamos a poder encontrar en el reino de Dios.

EL JUICIO DE JESÚS / LA JUSTICIA DE DIOS SACIADA

El proceso del calvario tuvo cuatro etapas:

1. El juicio de Jesús

2. La humillación de Jesús

3. La crucifixión de Jesús

4. La muerte y sepultura de Jesús

La justicia de Dios se sació en el juicio que le hicieron a Jesús. Un juicio injusto, pero justo para pagar el precio de la libertad del hombre. Los fariseos gritaron ¡Crucifíquenlo! Y escogieron a Barrabas. En ese momento nuestra justicia fue cargada completamente en el sacrificio de Jesús.

“Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu”. Juan 19:30

Cuando Jesús dijo: “Consumado es”, estaba saciando la justicia del cielo, declarando libre al hombre y pagando completamente toda deuda. Ahora, Satanas, cómo acusador no podía acusar al hombre porque Dios hecho hombre había pagado el precio de su libertad.

Muchos podrán acusarte de tu pecado. Más el reino de Dios y su justicia está a nuestro alcance. Debe de ser buscado y desarrollado. Enseñando y proclamado. Vivirlo en experiencia y establecerse en las naciones. La justicia del hombre nunca podrá satisfacer, lo que la justicia en la cruz por medio del sacrificio de Cristo satisfizo.

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Miler Montoya

http://www.milermontoya.org

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