EL REINO EN LA DIMENSIÓN DEL ESPÍRITU

“Experimenta una conexión de espíritu a Espíritu”. Miler Montoya
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“Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”. 1 Corintios 2:14

En el libro “El Código Del Reino” escrito por este servidor, explico algunas de las razones por lo cual muchas personas no entienden el reino de Dios. Pero de todas las razones que cito en el libro esta es la principal. El reino de Dios opera en la dimensión del Espíritu, así que espiritualmente debe de ser entendido. El hombre natural no entienden las cosas que son del espíritu, porque para él son locura y espiritualmente han de discernirse. Mete a un hombre natural en un movimiento espiritual y se espanta. Tenemos que acomodar lo espiritual a lo espiritual.

“Pues aunque andamos en la carne, no militamos según la carne”. 2 Corintios 10:3

Estamos en la carne, pero no militamos en ella. Estamos en un caparazón de carne para estar legalmente en este mundo, pero la naturaleza (genética) que nos domina es la del espíritu. La encomienda de Pablo fue buscar las cosas de arriba. ¿Cuáles son esas cosas de arriba? Esas cosas de arriban, son aquellas riquezas espirituales y eternas otorgadas a nosotros en el reino de Dios. Para entender el reino de Dios, debemos de dejar de pensar como hombres naturales. Es tiempo que seamos mas celestiales en la forma de pensar. Para esto, es necesario elevar, madurar y desarrollar la vida del Espíritu. Digo esto, porque nos hemos encontrados con muchos cristianos mas consciente de su realidad natural que su realidad espiritual. Muchos no logran hacer la transición. Si vamos a transformar el mundo, tenemos que hacerlo desde la posición donde somos competentes. El mundo espiritual o invisible domina sobre el mundo natural. Si nosotros dominamos el mundo espiritual, el efecto y el avance del reino de Dios será imprescindible. Veamos a Jesús dominando sobre todo lo que le rodeaba. No hubo nada que Jesús no dominara; absolutamente nada. El título de Rey de reyes, y Señor de Señores es una realidad en Él. El vino de otra dimensión, domino la carne, las circunstancias, la naturaleza, la muerte, el diablo, los demonios, todo. ¿Por qué? Porque Jesús, fue el primer hombre que caminó en la tierra como un Espíritu Vivificante. Cualquier hombre que quiera entender a Cristo y a su reino, necesita convertirse en un espíritu vivificante. Veamos algunos detalles en cuanto al reino en la dimensión del Espíritu.

Mi reino no es de este mundo

“Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí”. Juan 18:36

Nada de este mundo podía salvar a la humanidad. Aún los animales sustitutos, no agradaron a Dios en su ejecución ceremonial en el día de la expiación. Aunque era necesario que las “figuras”de las cosas celestiales fueran purificadas de esta forma. Pero las cosas celestiales mismas, o sea la esencia, necesitaba un sacrificio mucho mejor; algo fuera de este planeta. Con un origen y genética más fuerte y poderoso. Toda la figura y los ritos apuntaban a Cristo. Cuando el reino de Dios llega en la persona de Cristo, vino de otro mundo. Ya no era la figura, ni la sombra, ni la tipología, ni la representación; era la esencia misma. Muchas personas aman todo esto, yo amo a Cristo. Al venir de otro mundo fue lo que hizo a Jesús poder resolver el problema en que la humanidad estaba metida. La solución al problema del hombre no se encuentra en este mundo, aunque anda como loco buscándola. La solución ya vino de otro mundo; Cristo, su reino y su gracia.

A Cristo le preguntaron si era Rey de los judíos. Pilato le hizo la pregunta cumpliendo su rol como gobernador de Roma. Pero Pilato no entendió quien tenía delante de él. Él le hizo la pregunta desde su entendimiento como político, pero no como uno que tenía revelación de la escrituras. La respuesta de Jesús, lo debió haber dejado en el aire. Decirle a un gobernador romano, que tu eres Rey y que tu reino no es de este mundo, era causarle un choque mental. ¿Dónde esta su ejercito y caballería? Todo político de este mundo necesita reconocer que la Iglesia es portadora de un conocimiento revelado que ellos no tienen. Se necesitaba ojos espirituales y conocimiento revelado de las escrituras para que Pilato supiera quien era Jesús. El reino de Dios opera desde ese mundo que dijo Jesús. Si su reino no es de este mundo, quiere decir que viene de otro (espiritual). Estudiar acerca del reino de Dios, es estudiar un estilo de gobierno que no es de este mundo. Que su reino no es de este mundo, podríamos anotar ciertas cosas:

  1. Que era espiritual y no físico.

  2. Al no ser de este mundo, no tenía las limitaciones y debilidades que los reinos de este mundo tienen.

  3. Jesucristo declaró que contaba con un ejercito de servidores.

  4. Su reino opera desde un ámbito totalmente diferente, bajo principios y leyes diferentes a los reinos de este mundo.

  5. El reino de Dios no es temporal, al no ser de este mundo.

  6. Su reino no es determinado por un territorio físico y material.

  7. Su reino trasciende el tiempo, la materia y el espacio.

  8. Simplemente es diferente.

Nótese que a pesar que su reino no era de este mundo, ya estaba entre ellos. El reino de Dios no vino a la tierra a hacer una visita amistosa sin propósito. El reino de Dios se ha acercado a la tierra a buscar y ha salvar lo que se había perdido. Ha venido a tomar un territorio muy importante llamado hombre. Y aunque se produzca cierta resistencia de parte de las tinieblas el reino de Dios gobierna completamente. Su enfoque ahora, son las almas de los hombres. Las almas que dominan el territorio físico, valen mas que el territorio físico.

“Preguntado por los fariseos, cuándo había de venir el reino de Dios, les respondió y dijo: El reino de Dios no vendrá con advertencia, ni dirán: Helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros”. Lucas 17:20-21

Al reino de Dios ya estaba entre ellos y no se dieron cuenta por la falta de revelación. Sus motivos y búsquedas eran otros. En este capítulo veremos que el reino de Cristo no es de este mundo, pero ha afectado toda la esfera de este mundo. También veremos que Cristo no es de este mundo pero ha transformado el tiempo de este mundo. Nosotros, tampoco somos de este mundo, pero luz somos del mundo. Somos ciudadanos del reino de Dios, porque hemos nacido de nuevo allí. En el mundo espiritual de donde proviene el reino de Dios todo esto es posible. El reino de Dios es totalmente espiritual, con origen espiritual, con poder espiritual, con inteligencia espiritual, con un ejercito espiritual, con un Rey espiritual, con un estilo de vida espiritual, con un arsenal espiritual, con sabiduría espiritual, con bendiciones espirituales, con palabra espiritual, etc. Entendiendo esto, que lo espiritual gobierna absolutamente los reinos de este mundo. Nuestra corona es una incorruptible y nuestro palacio es mas que ladrillos. Satanás, un ente espiritual, ofreció los reinos y la gloria de este a mundo a Cristo en la tentación (por favor véase Mateo 4:8). Ofreció lo que estaba bajo su dominio o influencia, todos los reinos del mundo y la gloria de ellos. Pero nosotros ahora en Cristo, hemos sido “librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo” (Colosenses 1:13). Las tinieblas que influenciaban a este mundo, ya no tiene poder sobre nosotros. Cuando dice que fuimos trasladados, no está hablando de posición física, sino espiritual. Trasladado quiere decir, removido de un lugar a otro, transferidos o traspuesto. Al ser removido de un lugar ya no nos encuentran mas allí. El problema de mucha gente que nos conoció en el pasado, es que nos siguen buscando en el mismo lugar donde nos conocieron; ya no estamos ahí. El enemigo cruje sus dientes, porque nos busca y no nos puede encontrar; nos perdió para siempre. Lo peor que le puede pasar a un creyente es quedarse regido por el mundo natural cuando ha sido trasladado al reino de Cristo, que es espiritual. Desde que Cristo apareció en la tierra las tinieblas ha perdido millones de almas. Un reino espiritual, es nuestro “modus operandi”. No hay dos planos para nosotros, debe de haber solo uno; el ámbito espiritual. Hemos nacido del agua y del Espíritu para poder ver y entrar en el reino espiritual de Cristo. Nuestro Padre nos ha entregado un reino espiritual y reinaremos desde la dimensión espiritual. Si nos preguntaran como a Cristo, ¿Dónde esta tu reino? Le responderemos, “mi reino está en Cristo en lugares celestiales”. Todo lo que tengo y soy en el mundo visible, es un reflejo de mi vida espiritual y la revelación que tengo acerca de Cristo y su reino. Soy un espíritu viviente con un cuerpo, y no un cuerpo con un espíritu viviente. A veces caemos en la interpretación natural del reino de Dios, queriendo tomar los territorios físicos con esfuerzo físico e inteligencia humana. Ninguna área de gobierno del hombre puede ser tomada por el reino de Dios, con fuerza meramente humana. Entonces caemos en la lucha carnal de los pueblos. No necesitaríamos el poder de Dios, ni la intervención del reino espiritual, sino armas nucleares, metralletas y bombas. Necesitaríamos dinero, oro, plata y piedras preciosas. Mas Dios dice en su palabra que podemos comprar sin dinero, ¡Aleluya! “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6). La mas grande victoria la hemos recibido en el Espíritu de Dios. Si vamos a tomar una ciudad, tendrá que ser en y con el Espíritu Santo. Dios, es quien quita reyes y pone reyes, y domina sobre todos los reinos de los hombres. Abraham y Sarah trataron de meter su cuchara para ayudar a Dios en la promesa que le había dado y les fue mal. Cada vez que el hombre mete su cuchara daña la sopa (el diseño) de Dios. Debemos de dejar de pensar y andar como hombres naturales. Es tiempo que activemos la vida del espíritu y andemos como Cristo anduvo.

“y que el reino, y el dominio y la majestad de los reinos debajo de todo el cielo, sea dado al pueblo de los santos del Altísimo, cuyo reino es reino eterno, y todos los dominios le servirán y obedecerán”. Daniel 7:27

“…hasta que reconozcas que el Altísimo tiene el dominio en el reino de los hombres, y lo da a quien él quiere”. Daniel 4:32

La carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios

“Pero esto digo, hermanos: que la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, ni la corrupción hereda la incorrupción”. 1 Corintios 15:50

En el contexto de este pasaje el apóstol Pablo hace una comparación entre Adán y Jesucristo. Adán, fue el primer hombre, creado como un alma viviente con un cuerpo animal (natural) que por causa del pecado produjo en él corrupción, deshonra y debilidad. Jesucristo, el segundo hombre fue hecho un espíritu vivificante. Entendamos que Jesucristo tuvo que encarnarse en un cuerpo como el nuestro para vencer el pecado, la muerte, el diablo y otorgarnos entrada en el reino. Pero cuando resucita de entre los muertos, resucita con un cuerpo espiritual, incorruptible, glorioso y poderoso. Así como heredamos la imagen de Adán en nuestro cuerpo, así heredamos la imagen del Señor. Adán multiplico dolor, Jesucristo multiplico vida. Todo creyente cuando nace de nuevo, comienza un proceso de regeneración que pronto será culminado con un cuerpo glorificado como el de Jesús. No todos dormiremos, pero todos seremos transformados. Preste atención, la carne y la sangre no pueden heredar el reino de Dios, porque la carne y a sangre pertenecen a la imagen del primer hombre; Adán. Dios no tiene la intención de mejorar esta parte, sino hacerla morir. Es por eso que se siembra (muere) en corrupción y resucita en incorrupción, se siembre (en deshonra) y resucita con gloria y se siembra (muere) en debilidad y resucita con poder. Todo el que va a entrar en el reino de Dios tiene que entrar con la imagen perfecta del segundo hombre, hecho espíritu vivificante, celestial y glorioso. Esto sonará contradictorio, pero es una realidad: “Entre más morimos, mas vivimos”. Dios sana nuestro cuerpo actuales por su poder y amor, pero su máximo objetivo es darnos un cuerpo nuevo que no tenga la carne y la sangre que hoy poseemos. Cada sanidad en el cuerpo es un mensaje de Dios: “He preparado un cuerpo glorificado, que no se enfermará, ni cansará, ni podrá morir”. Me atrevo a decir, que somos vasijas de barro, solo por un tiempo limitado.

“Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria”. 1 Corintios 15:54

Todo lo que proviene de Dios es espíritu,

  1. Su palabra,

  2. Su poder,

  3. Su reino,

  4. Su presencia y

  5. Su gloria.

Dios es espíritu y las cosas son muy diferentes en esta dimensión. Entonces, en esta verdad, todo el que quiera recibir y entender su palabra, su poder, su reino, su presencia y su gloria tiene que estar en el espíritu. La revelación se recibe en el Espíritu, como cuando Juan recibió la revelación de Jesucristo en el libro de apocalipsis. ¿Dónde esta la lucha? La lucha diaria de muchos está en la carne y la sangre. La carne y la sangre tienen que comer, descansar, ir al baño, ejercitarse, etc. La carne y la sangre se debilitan, se enferman, tienen limitaciones, etc. Si la carne y la sangre no heredan el reino de Dios, tenemos que crucificarla con todos sus deseos, debilidades y limitaciones. Que las debilidades y las limitaciones que tienen nos lleven a Cristo en todo momento. Al reino de Dios solo entran los que tienen la imagen de Cristo, el espíritu vivificante de Dios. A veces queremos penetrar el reino con todo el bagaje de deseos, limitaciones y pensamientos heredados por el ambiente natural de la carne y la sangre. Debemos de entender que ahora estamos bajo un nuevo régimen, el del Espíritu.

“Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra”. Romanos 7:6

Las bendiciones espirituales

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo”. Efesios 1:3

¿Que impacto tiene toda bendición espiritual? Y ¿Cuál es toda bendición espiritual? El te quiere dar y te puede dar bendiciones materiales, pero esa no es la prioridad para Dios. La prioridad de Dios para nosotros es su reino. Él te dio su reino, te delegó su reino y te hizo sentar en lugares celestiales con Cristo Jesús en su reino. Las personas confunden las añadiduras con las bendiciones. Buscan primero la casa, el carro, el dinero, el renombre, etc. Todas estas cosas son añadiduras. Pero lo primero que Dios quiere que busquemos es el reino de Dios y su justicia (Véase Mateo 6:33). Debemos de hacer del reino una prioridad en la lista de búsqueda.

Las bendiciones espirituales se encuentran en Cristo, su reino y su gracia. Algunas de estas bendiciones espirituales son: la herencia de los santos, las riquezas del conocimiento y la revelación de Jesucristo, el Cristo viviendo en mi, la gloria de Dios habitando en nosotros, el ser justificados, perdonados, redimidos, escogidos, ser hechos por Dios reyes y sacerdotes, el ser llenos del Espíritu Santo, tener vida en el Espíritu, ser embajadores, hijos de Dios, el ser portadores de luz y de un mensaje que salva y transforma, etc. Todas estas son algunas de las grandes riquezas espirituales que tenemos en Cristo Jesús. Pero la realidad de muchos es la siguiente:

  1. No estamos adaptados para celebrar y disfrutar estas bendiciones, así que no la valoramos.

  2. No entendemos el concepto de vida en el reino de Dios, así que pensamos que la vida consiste en la abundancia de bienes que acumulamos.

  3. Las bendiciones materiales en el antiguo pacto era sombra de las verdaderas bendiciones, pero continuamos viviendo en el viejo pacto.

  4. A las bendiciones materiales en el nuevo pacto se les llama añadiduras. Buscamos a las añadiduras en vez de buscar el reino de Dios y su justicia.

  5. Llamamos prosperidad a la abundancia de bienes y no el estar en Cristo.

Si estamos hablando de la dimensión del Espíritu, estamos hablando de una realidad espiritual. Y la realidad en esta dimensión no es que Dios nos va a bendecir, sino que Dios ya nos bendijo. La palabra “bendijo” que aparece en Efesios 1:3 viene del griego “eulogeo” que quiere decir: causar ser prósperos, ser favorecidos por Dios, hacer feliz o conceder bendiciones a alguien. Esto solo se encuentra en la dimensión del espíritu. A veces nuestros mensajes se tornan en una esperanza de cosas que ya Dios nos dio. Gritamos a las multitudes: ¡Dios nos va a bendecir! Y el pueblo responde: ¡Amen! Pero la realidad espiritual es que, ¡ya Dios nos bendijo! No importa cual se tu condición natural. Lamentamos que la ignorancia nos ha comido por siglos. Entender la revelación del espíritu y la dimensión del reino de Dios nos hace ver que: ya Dios nos ha causado ser prósperos, estamos favorecidos por Dios, él ya me ha hecho feliz y nos ha concedido las bendiciones verdaderas. No es que Dios nos va a prosperar, ya somos prósperos, ya somos los verdaderos ricos y felices en este mundo. Somos gobernados por la realidad natural ó somos gobernados por la realidad espiritual. Pablo dijo: “en lugares celestiales en Cristo”. Cristo es el reino. La vida no consiste en la abundancia de bienes que poseamos; la vida consiste en Cristo. En Cristo estamos completos, bendecidos con toda bendición espiritual en lugares celestiales. Esos lugares celestiales no es una posición geográfica, porque si fuera posición geográfica anhelaríamos escapar para ir allá. Si fuera posición geográfica el verbo no estuviera en pasado, porque todavía estamos en la tierra. Si fuera posición geográfica, fuera una verdad, pero no una realidad. Lugares celestiales es mi realidad espiritual; en la mente de Dios y en mi realidad espiritual allí estamos.

Las cosas de arriba

“Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Colosenses 3:1-2

Cristo viene de arriba y su reino viene de arriba. Poned la mira en las cosas de arriba, es poner el enfoque de nuestra mente y corazón en las prioridades del reino de los cielos. No cuando nos muramos, sino como una práctica en nuestra vida cotidiana. Para poder hacer esto, necesitamos una mente espiritual. La mente espiritual hace que podamos ver las cosas que no son temporales. La Biblia nos manda a buscar las cosas de arriba donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Imaginémonos poder buscar y encontrar las cosas donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. ¡Qué glorioso¡ Yo no observo lo duro que puede resultar hacerlo, sino la oportunidad que tengo en hacerlo. Podemos buscar las cosas de arriba, la del espíritu donde esta Cristo sentado. En un mundo rodeado de deseos y tentaciones temporales pareciera imposible. Solo una persona muerta en Cristo tiene el antídoto apropiado para dirigir su corazón a lo que verdaderamente vale. Debemos de buscar el deseo de Dios y la voluntad de Dios como si fuera el nuestro.

“El que de arriba viene, es sobre todos; el que es de la tierra, es terrenal, y cosas terrenales habla; el que viene del cielo, es sobre todos”. Juan 3:31

Jesús vino de arriba. No podemos decir que sea un aspecto geográfico, porque la tierra es redonda y gira alrededor de su eje. Lo que para uno, en una parte del planeta es arriba, para otro es la dirección de abajo. El venir de arriba estaba hablando de una dimensión (espiritual) mayor. Creo que por eso dijo: “es sobre todos”. En poder, autoridad, posición, fuerza, conocimiento, tecnología, sabiduría, capacidad. Cristo es mas poderoso que cualquiera fuerza, sabiduría y poder humano, inventado o por inventar. El que viene de arriba supera al de la tierra en todo. Si Cristo vive en mi, yo tengo a alguien de arriba (sobre todos) viviendo en mi. Esto me hace grande; Cristo en mi. Yo no tengo que buscar la grandeza porque ya la tengo. Tampoco tengo que buscar el reino, el poder y la gloria, porque lo tengo en Cristo. Tenemos lo mas grande del cielo viviendo dentro de nosotros. El hombre se la pasa buscando el eslabón perdido entre el hombre y los simios. En vez de buscar, el camino, la verdad y la vida entre el hombre y el Padre. Cristo no es el eslabón perdido, Cristo es la Salvación para el perdido. Cristo no es un tema de la vida, Cristo es la vida. En él estamos completos.

“Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Juan 8:23

¡Vosotros sois de abajo! ¿A quién Jesús le dijo esto? Jesús le estaba hablando a los abanderados de la ley llamados los fariseos. Los fariseos representan la religión y el conocimiento carente de revelación. La religión no es de arriba, la religión es de abajo. La letra es de abajo, el Espíritu Santo es de arriba. Jesucristo también les dijo: “vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo”. Lo que les quiso decir enmarca varias cosas:

  1. La procedencia (del cielo).

  2. La dimensión de origen (totalmente espiritual).

  3. Al ser los fariseos de abajo, nunca lo iban a entender.

Jesús estaba consiente que él estaba en este mundo, pero no era de este mundo. También estaba consiente de su procedencia (yo soy de arriba) y dimensión de origen, ya que la misma determinaba todo. Era imposible para un hombre natural de este mundo, entender las cosas de arriba. Para poder entender las cosas de arriba, necesitamos elevarnos a las cosas de arriba. Con mucha razón tenemos la mente de Cristo (el que viene de arriba). Nosotros hoy, gozamos de un privilegio que muchos antiguos no gozaron. Jesucristo dijo:

“Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Juan 14:3 (el énfasis fue añadido)

“Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo”. Juan 17:24 (el énfasis fue añadido)

En los dos pasaje Jesús menciona la frase: “donde yo estoy”. La palabra “donde” habla de lugar y la frase “yo estoy”, está en tiempo presente. Jesús en ese momento estaba con los pies sobre la tierra pero en la dimensión del Espíritu estaba fuera de este mundo. Él no dijo: “donde yo estaré”, sino mas bien dijo: “donde yo estoy”. La promesa grande es que donde el está, yo también estoy. Con Cristo estoy juntamente crucificado…no dice: estaré. Donde esta Cristo, estoy yo. Jesús en un cuerpo humano, caminaba en una dimensión superior; en las cosas de arriba. Quiere decir que un hombre que tenga a Cristo, puede caminar en la tierra estando en la dimensión de arriba. En Cristo nuestra vida es elevada a otra dimensión. El hombre puede tomar grandes brincos tecnológicos hacia el espacio. Crear grandes naves espaciales y submarinos. Pero nada lo podrá sacar de la dimensión de abajo; solo Cristo. El problema para muchos es querer entender el reino de Dios, que viene de arriba, siendo hombres de abajo.

“A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo”. Efesios 3:8

La palaba “inescrutable” quiere decir algo que no puede saberse, ni averiguarse, ni ser comprendido. En el libro de los Efesios el apóstol Pablo habla acerca de tres tipos de riquezas:

  1. Las riquezas de su gloria

  2. Las riquezas de su gracia

  3. Las riquezas de Cristo

Volvemos y repetimos, los verdaderos ricos de este mundo están en el reino de Dios. Es imposible comprender o medir las riquezas de Cristo. No podemos contar lo eterno, solo decir que es infinito. Tenemos un evangelio potenciado de una riqueza ilimitada. Como el amor de Dios, su poder, su reino y su gloria, es muy difícil de saberse, por lo grande que es. Son inescrutables, todas las riquezas que provienen del reino de Dios y de la naturaleza misma de Dios.

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