LA PERLA DEL REINO

“En el mundo hay muchas buenas perlas, pero sólo existe una perla preciosa; la del Reino de Dios”. Miler Montoya
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¿Qué si te dijera que tienes una necesidad que provoca una búsqueda que es entendida por poca gente? Jesús asemejó el reino con esta parábola:

“También el reino de los cielos es semejante a un mercader que busca buenas perlas, que habiendo hallado una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía, y la compró”. Mateo 13:45-46

Si entramos a la página de las tendencias de los motores de búsquedas de google en el 2018, podemos ver y analizar lo que la gente está buscando en este tiempo. El nuevo oro es “la data” que registra el comportamiento de las masas. La gente en este tiempo está buscando actores, modas, películas, deportes, tecnología, ser exitosa, como hacerse ricos, etc. Buscar el reino de Dios no es una tendencia popular para esta generación. El reino es un misterio oculto y por esta razón se convierte en una perla única. Realmente las cosas han cambiado y se han añadido nuevos objetos. En el tiempo antiguo la gente buscaba desesperadamente tres cosas: comida, bebida y vestido. Algunas cosas modernas como el internet, los celulares inteligentes, carros, aviones, etc., no existían. La misma búsqueda del hombre ha provocado la invención de nuevos objetos. El mismo hombre crea objetos y luego busca alcanzarlos; algunos lo idolatran. Cristo, nos dejó exactamente que tenemos que buscar y que debemos de dejar de buscar:

  1. Debemos de buscar el reino. (Mateo 6:33)

  2. No debemos de afanarnos en comida, vestido y bebida.

“SEARCH – BUSCAR” es una palabra muy famosa, porque ella define nuestras intenciones y de por si el destino que podamos tener. Lo que tu siempre andas buscando, terminarás convirtiéndote en eso. La gente está llena de preocupaciones. Por lo tanto, Jesús les advierte: “No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o que haber de beber; ni por vuestro cuerpo, que habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo mas que el vestido?”. Yo no se que ve usted, pero yo veo un hombre sediento e insaciable a la misma vez. Es como meter toda la información que tiene la base de datos de internet en un hombre y a la misma vez darle la capacidad de hacer un “search inteligente”. Al final se dará cuenta que pudo adquirir mucho conocimiento, descargar todo lo que quizo, ver todo lo que quizo ver, pero sigue vacío. Es que el concepto de “la vida” en el reino es muy elevado, porque se da en una dimension superior. No hay búsqueda encontrada que satisfaga la sed interna del hombre perpetuamente. Es aquí donde el reino de Dios se convierte en la única solución para la pobreza espiritual del hombre y en la perla mas valiosa. Pero, que ironía, porque es lo que menos están buscando, y si lo busca, no sabe como.

Una generación insaciable que no busca la perla

“Y dijo el Señor: ¿A qué, pues, compararé los hombres de esta generación, y a qué son semejantes? Semejantes son a los muchachos sentados en la plaza, que dan voces unos a otros y dicen: Os tocamos flauta, y no bailasteis; os endechamos, y no llorasteis. Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene. Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos”. Lucas 7:31-35

La palabra generación viene del griego “genea” que significa: natividad o lo heredado de un padre. En términos metafórico, pudiera decirse de un grupo de hombres que se parecen al compartir las mismas características, valores, ideales, búsquedas y carácter. Es un tipo de personas que son similares. Cristo, compara esta generación, con personas insaciables. Le tocan flauta (música) y no baila, hacen luto y no lloran. Esta falta de saciedad es por la falta de revelación del reino y la naturaleza de una búsqueda no entendida. Es como necesitar agua, pero busco todo tipo de líquidos para reemplazar el agua por no saber lo que realmente necesito. Si el hombre no entiende su necesidad, tampoco será efectivo en su búsqueda. La gente está insatisfecha porque no está buscando la perla del reino. La gente está buscando cosas y placeres. Su agenda personal nunca podrá reemplazar el reino de Dios. EL REINO DE DIOS, ES IRREEMPLAZABLE.

Un mercader que busca buenas perlas (una generación de mercaderes)

“No hay manera de encontrar el reino, sino en buscarlo constantemente”. La palabra mercader que aparece en Mateo 13:45 implica a uno que se va en una jornada, ya sea por mar o por tierra en busca de hacer negocios. La búsqueda implica una jornada donde se indaga, se pregunta, se tantea y se intercambian. Este hombre no buscaba cualquier cosas, este hombre buscaba perlas. Las perlas quiere decir que buscaba cosas de mucho valor. En esta jornada, este hombre encontró una perla única y excepcional. En el mundo hay cosas de mucho valor para los hombres, pero solo una cosa vale para Dios y los hombres: SU REINO. Así como este mercader, nosotros debemos de convertimos en hombres de búsqueda constante. No porque no hayamos encontrado al reino, sino porque lo encontramos y queremos profundizar mas en él. Este hombre tuvo la revelación del valor de la perla porque terminó vendiendo todo lo que tenía con tal de comprar esta única perla encontrada. Para mucha gente el reino de Dios no vale, porque no ha sido revelado. Si el reino de Dios no es revelado el nivel de conciencia es muy bajo, por ende el valor a los ojos de los hombres también. Pero una vez el reino de Dios es revelado a nuestra vida nos damos cuenta que vale la pena venderlo todo en esta vida con tal de alcanzar, eso único y super valioso.

Si no hacemos como este mercader, el reino nunca se nos será revelado. Por lo tanto, nunca venderemos todas las otras perlas. O sea, no nos despojaremos de todas las cosas que ya no valen a comparación con el reino de Dios. Por ejemplo: religión, malos hábitos, malas costumbres, falta de carácter, pecado, tradiciones humanas, etc. Todo esto eran perlas que valían mucho para nosotros. La encontramos en la jornada de la vida y muchas de ellas pensamos que eran nuestros mas grandes de tesoros. Pero una vez el reino es revelado, nos damos cuenta que solo vale una cosa: el reino de los cielos.

La perla del reino es una rareza

Nos da la ilusión de que este hombre, representa la humanidad. Aquel que busca pero no sabe qué está buscando hasta el día que lo encuentra. Cuando usted busca y encuentra el reino, o sea, lo mas valioso, está dispuesto a dejarlo todo por él. Yo soy de los que creo, que desde el primer llanto de un niño hasta el último suspiro de nuestra existencia, todos clamamos por el reino de los cielos. El problema es que muchos no lo saben. El reino de Dios es todo lo que tu necesitas. El que encuentra el reino de Dios encuentra la plenitud y lo tiene todo. Dinero no es lo mas grande, una mansión no es lo mas hermoso, salud no es lo mas preciado, religión no es el reino, carro lujoso y éxito en los negocios no lo es todo. Muchos encuentran estas cosas mencionadas y todavía siguen estando vacíos. Así como el oro, el reino vale por su rareza. No es que sea inalcanzable, sino que poca gente lo anda buscando bajo la lupa de la revelación de Dios. El reino de Dios es una rareza, porque como el hombre de la parábola, había encontrado muchas perlas, pero no la mas valiosa.

La perla del reino se busca con revelación

Una cosa es buscar sin entender tu propia necesidad y otra cosa es buscar sabiendo lo que estas buscando. En la primera, tienes los ojos cerrados y no vez, así que tratas de todo, pruebas de todo, experimentas de todo, con tal de llenar y reemplazar el lugar del reino. Lamentablemente esta es una búsqueda miserable e inútil. La segunda es una búsqueda con luz en el entendimiento, conociendo aunque sea la “punta del iceberg”. En esta segunda la transformación personal es inevitable y predecible. No hay hombre que se lance en la jornada de la búsqueda del reino (la perla) y no sufra una metamorfosis. Por esta búsqueda continua y riquísima, vale la pena dar cada respiro; es lo mejor que hay. Dentro de la parábola, parece que la búsqueda se detiene cuando encuentra la mas valiosa y vende todo lo que tiene que para comprar esta. Tu vida se sacia cuando encuentras la perla del reino de Dios. Buscar es una tendencia por naturaleza puesta por el Creador cuando el hombre perdió el reino. Estar saciado en plenitud es la consecuencia en haber encontrado lo que mismo Creador dispuso para mi. El problema del hombre es su espiritu muerto y las tinieblas en su entendimiento. Cosas que se resuelven estando en Cristo (el Rey), la luz del mundo. La perla del reino, es lo mas valioso que tiene este mundo. EN CRISTO LO ENCONTRAMOS.

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