REINO Y SACERDOCIO ¿Inherentes en el código genético?

“Reino y sacerdocio, están presentes de una manera inherente en la naturaleza del hombre. Debemos de aprender que el reino y el sacerdocio son inseparables en el nuevo pacto y en el diseño original”. Pastor Miler Montoya

“Y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”. Apocalipsis 1:6

Desde el Génesis, Dios estableció al hombre como rey y sacerdote en la tierra. Yo creo que Dios le dio sacerdocio y reino al hombre desde el principio. Aunque no vemos algunos pasos detallados de cómo adorar a Dios y como gobernar, la orden le fue dada: ¡llenad la tierra y Sojuzgadla! Creo firmemente que era algo (inherente) metido e incluido en el código de la naturaleza del hombre. Si Dios no pone esto en la genética del hombre, esta orden sería imposible cumplirla. El hombre vino, a la hora de ser creado, con la necesidad de alabar y rendirle adoración a su Creador. También fue creado con una capacidad de gobierno sorprendente. Mas adelante en la Biblia, vemos los decretos y las ordenanzas de cómo el hombre debería acercarse a Dios para mantener una relación con él. Dios tuvo que escribirle los mandamientos y las ordenanzas porque estos códigos se dañaron por causa del pecado. Esto es muy importante comprenderlo, porque hay una genética escondida (aunque somos millones) que necesita ser descubierta y revelada. Por otro lado, hay una genética dañada que necesita ser restaurada en el mismo hombre.

Veamos el ejemplo de cualquier artefacto creado por un fabricante. El artefacto viene con todo lo que necesita para funcionar incluido en él. Si compras un celular inteligente, viene con el potencial y la capacidad incluida para funcionar con referencia y el propósito con que lo creó el fabricante. Los códigos de función están en él. Para convertirse o funcionar en el propósito del fabricante no necesita leer el manual. Los manuales no son para los artefactos, los manuales son para los usuarios. Usted no compra un celular inteligente y pone al celular inteligente a leer su propio manual. El manual es para usted o para la persona que lo compró. El hombre creado por Dios, vino en su estado original fue creado “perfecto para funcionar con excelencia, con sus códigos incluidos: “reyes y sacerdotes”. Pero como rompió relación con su fabricante, sus códigos se le perdieron, o se distorsionaron y Dios tiene que volver al hombre a leer el manual (la Biblia). A consecuencia, tenemos a un hombre diciendo saber, pero no sabe nada de vida. Todo hombre necesita ser reparado y volver a encontrarse con él mismo. No hay peor ignorancia, sino el no conocerse uno mismo. El aparato llamado hombre se dañó, si podemos decirlo así. Dios le dio su palabra; el manual de vida. Así que encontramos un artefacto, leyendo su propio manual (por la misma capacidad con que fue creado). El hombre fue creado en una tecnología tan alta que puede leer su propio manual dirigido por Dios. El hombre está tratando de descubrir a Dios y descubrirse él mismo. Entonces, como esos códigos se encuentran perdidos, o estaban perdidos, Cristo vino a revelarnos los códigos de reino y sacerdocio. Por eso dijo: a vosotros os es dado a conocer los misterios del reino de los cielos (Lucas 8:10). Se le devuelven los códigos para que opere y vuelva a funcionar como en su estado original. El “Código de reyes” está en el hombre y esta entrelazado con el sacerdocio. Uno funciona inseparable con el otro. El código de reyes es para enseñarle al hombre a gobernar bajo el gobierno de Dios. Y el código del sacerdocio para establecer el gobierno de Dios sobre el hombre. En otras palabras, no hay reino sin sacerdocio y no hay sacerdocio si no hay reino. Si quitas el sacerdocio no hay conexión, si quitas el código de reino, no hay gobierno. ¿Por qué los hombres saben mas de los códigos del sacerdocio que del código del reino (inherentes ambos)? Por la separación que han hecho. Así como el pueblo de Israel, quieren gobernar independientes. Así que gritaban desesperados ¡Queremos rey! Y Dios les contestó:

“Y dijo Jehová a Samuel: Oye la voz del pueblo en todo lo que te digan; porque no te han desechado a ti, sino a mi me han desechado, para que no reine sobre ellos”. 1 Samuel 8:7

Es fácil decir que adoro a Dios pero a la hora de tomar las decisiones no lo involucro. La razón del caos de los pueblos (y se lo garantizo) es que han separado al sacerdocio del gobierno. Decimos adorar a Dios, pero en cuestiones de gobierno, hemos establecido de todo tipo de sistemas religiosos y políticos, dentro y fuera de la Iglesia que nos separan del reino de Dios. Tenemos concilios, comités, grupos, organizaciones, staff, miembros del consejo, líderes cristianos, etc. La mayoría (para salvaguardar lo que digo) son estructura de hombres, establecidos y escogidos por mayoría de votos, que yo pienso que esta bien en cuestiones de organización, pero no en cuestiones para establecer el gobierno de Dios. No siempre la mayoría de votos se alineará con la voluntad de Dios. También esto se presta para las cúpulas impenetrables, líderes que se aprovechan del poder, la posición y los privilegios, dándole acceso a unos cuantos. Todos estos sistemas van a funcionar siempre y cuando estén abiertos al gobierno soberano del Espíritu Santo; que es el “código de los reyes” inherente pero revelado a nosotros. El gran ejemplo: fue el concilio de Jerusalén, la cúpula de los apóstoles, que tomaron 14 años de su vida para aceptar el reino de Dios, en la vida y el ministerio de Pablo. Eran letrados en las leyes, pero no en el reino de Dios. ¡Dios hace como quiere! Si fuera por ellos, Pablo nunca hubiera sido apóstol a los gentiles. Pablo tuvo que obedecer el reino de Dios por encima de la cúpula, del concilio, que fue quien tuvo que tener la revelación del ministerio genuino del apóstol Pablo. Pero no la tuvieron, mas la rechazaron por muchos años.

Cristo es la cabeza, el fundamento puesto por los apóstoles y profetas. Fuera de la Iglesia, en los sistemas que rigen las naciones, la democracia ha venido a ser la cuarta persona de la trinidad. Involucramos democracia en todo los asuntos. Aprendamos de la historia, la democracia no es la que hace prosperar a los pueblos, sino el reino de Dios. El hombre necesita encontrar el eslabón perdido entre el sacerdocio y el reino, y dejarlo de ver como dos cosas separadas. Este eslabón perdido es “la revelación del reino”, a través de un encuentro personal con Cristo. Pero mas del concepto de la revelación de una persona divina separada de nosotros, es la revelación de Cristo en nosotros, metido en nuestro ADN espiritual. Somos participes de la naturaleza divina. Tenemos que sufrir un “revelación” personal otorgado por el Espíritu Santo. Porque yo no puedo ni hacer la obra del Espíritu, ni tratar de explicarte algo que tu no vez. Imposible decirle a un ciego que vea, cuando no lo está viendo o no lo quiere ver voluntariamente. Y más cuando se trata de mirar hacia adentro. Hacia uno mismo. Hacia una genética perdida, pero revelada en Cristo. El código de los reyes en la naturaleza del hombre, es el misterio revelado de una genética espiritual perdida, pero restaurada en Cristo. Si al hombre terrenal le dijeron: ¡Gobierna sobre la tierra! ¿Usted se imagina la capacidad de los celestiales? Una cosa es que el mundo no nos conozca y otra cosa es que no nos conozcamos a nosotros mismos. ¡SOMOS REAL SACERDOCIO! (1 Pedro 2:9)

“Y vosotros me seréis un reino de sacerdotes, y gente santa. Estas son las palabras que dirás a los hijos de Israel”. Éxodo 19:6

Pastor Miler Montoya – http://www.milermontoya.org – Email: milermontoyam@hotmail.com

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